SHARID SANÁ

Professional Bellydancer
Home
Bio
History
EGYPT
MOROCCO
TUNISIA
Lebanon
ARAB EMIRATES
TURKEY
OTHER DANCES
FUSIONS
Gallery
Show
Store
Links
Guestbook
CONT@CT ME

 
 
 
 
 
 
 
La danza marroquí es extremadamente diversa en sus manifestaciones, y se enriquece, día tras día, desde hace muchas generaciones, porque hace parte de la vida cotidiana de las gentes, tanto en su vida personal como tribal, conformando un fenómeno cultural que abarca toda la nación. En Marruecos existen muchas tribus, algunas nómadas y otras sedentarias, pero casi todas aisladas entre sí y cada una tiene sus propias tradiciones musicales y dancísticas.

Para los marroquíes cada danza es un ritual, ya sea de guerra, de seducción, de una boda o para celebrar alguna tradición. Sus músicas son rítmicas, con gran uso de toda clase de tambores e instrumentos de percusión.
Marruecos está situado en un punto estratégico de cruce entre Africa y Europa y está colocado idealmente para absorber una gran cantidad de cultura de todas las partes del Africa del Norte. La música folklórica de Marruecos está basada en repertorios antiguos y tocada frecuentemente por grandes orquestas, había resistido la influencia de instrumentos del Oeste, tales como el Violín, el Acordeón y la Guitarra, a pesar de haber asimilado influencias de otros países árabes tan lejanos como Egipto. Sus ritmos han sido levemente refrescados por aquellos llevados a través del Sahara, por esclavos y mercaderes, particularmente por los Genawa, personas de origen bambara del Sur del Sahara, cuyos ritmos e instrumentos de percusión han influido la música folclórica regional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guedra: La olla de barro:

 

 

 

 

Esta es una danza del sur de Marruecos, por la gente Tuareg (conocida como la gente azul). Sus movimientos y actitudes tienen sus orígenes en un simbolismo antiquísimo que no se sabe con certeza cuándo se generó.

Las mujeres danzan arrodilladas y completamente cubiertas con un velo negro. El ritmo al que bailan se asemeja a los latidos del corazón y ellas mueven las manos describiendo vívidas y expresivas emociones. La cabeza se revela y con los ojos cerrados se balancean como péndulos.

 

 El ritmo ahora lo toca una “guedra”, una olla de barro (para cocinar) pero que es utilizado como un tambor y está cubierta con piel. El canto de los espectadores (el resto de la tribu) cambia a gritos guturales. Esta también es una danza de trance y puede continuar por horas!